Con rumbo a lo inimaginado y tan cerca a nosotros
Tras el frío y neblina que contempla Lima en la mañana a dos horas de ella nos encontramos con un sol resplandeciente y luminoso: Lunahuana. Esta ciudadela llena de viveza y hermosura con sus áreas verdes, el rio, la plaza y el cariño de la gente que encontramos. Para llegar a Lunahuaná desde Lima partimos de la carretera Panamericana Sur y a casi a una hora y media llegamos a Cañete. De aquí tomamos un desvío a la izquierda en el Km. 144 de la Panamericana Sur, que conduce a Imperial - Lunahuaná - Yauyos.
Luego de relacionarnos con las personas nos instalamos en casa de la señora Martha, una persona muy amable, buena y muy conocida por los pobladores, que nos daba alojo, comida y mucha compresión a estos cinco jóvenes incomprendidos.
Toda la mañana hicimos un tour turístico por todo Lunahuana, fotografías, videos, entrevistas, degustaciones, reseñas históricas y mucho más.
Por la tarde primero antes que todo almorzamos los platos mas conocidos en la ciudadela como por ejemplo: el arroz con pato, la sopa seca, carapulcra, pachamanca, camarones y truchas. Luego de ello nos separamos en dos grupos, para poder recolectar más información respecto a los deportes de aventura.
Por la noche fuimos a casa de la señora Martha para bañarnos, arreglarnos y arroparnos, ya que por la noche hace mucho frió; debo recalcar que solo fuimos dos personas las cuales nos bañamos, ya que los demás tenían frió puesto que el agua por allí es helada, yo diría muy helada y lo confirmo puesto que fui una de las que nos bañamos.
Por la noche salimos de casa de la señora Martha hacia la plaza. Tuvimos que caminar tres kilómetros, fue un poco tenebroso puesto que no había mucha luz y solo teníamos nuestros celulares, una sola linterna y mi súper linterna de lapicero para poder iluminar nuestro camino.
Cuando llegamos a la plaza nos encontramos con muchos turistas y pobladores que salen a vender en carretas, como por ejemplo: caldo de gallina a la leña, anticuchos, panchos, chicharroners y cantidades de barman que ofrecían sus cócteles vinos y demás preparados los cuales dos de mis compañeros degustaron o mejor dicho probaron o en resumen de cuentas se empaparon de los deliciosos tragos.
Llegamos a casa, pero esta vez no caminamos, fuimos en un mototaxi ya se imaginaran porque, si eso mismo que piensan.
Llegamos como a las once de la noche, todos listos para dormir, pero el único varón del grupo nos invito a las demás chicas una botella de vino para degustar, luego de ella pedimos una mas y otra y otra hasta que nos dimos cuenta que habíamos terminado cinco botellas de vino, luego de ello nos quedamos completamente dormidos, y al día siguiente tuvimos que levantarnos temprano a arreglar el cuarto.
A las 10 de la mañana terminamos de tomar desayuno que nos preparo la señora Martha, luego de eso nos despedimos puesto que iríamos al río a ver y tomar fotografías del deporte más conocido: El canotaje, ya con nuestras cosas para así poder de ahí nomás regresar a nuestras casitas.
Estando ya en el rió, viendo la belleza que refleja no pudimos resistimos y nos metimos con ropa al río, el agua era muy frío, pero era muy limpio, fue muy alucinante la sensación de meternos con ropa, el detalle fue que por allí no había ningún baño para cambiarnos y lo tuvimos que hacer cubriéndonos unos con otros.
Después de una hora ya un poco resfriados y cansados, partimos para Lima en búsqueda de nuestras camas. Las cuales son inigualables para descansar. Llegamos cansados y agotados pero valió la pena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario